sábado, 30 de enero de 2010

LA PALOMA PAZ

Ayer a última hora de la mañana los niños y yo estuvimos viendo "El libro de la paz" y después inventamos nuestro propio cuento. ¡Nos quedó una historia preciosa!

Érase una vez una paloma blanca llamada Paz, que ayudaba a la gente. Ella era la encargada de decirles a todos cómo debían hacer la paz.
Cuando alguien tiraba algún papel en la calle, ella les decía que lo recogieran y lo tirasen a la papelera, para que las calles estuvieran siempre limpias.
Si alguien quería coger algo que estuviera alto y no llegaba, ella le ayudaba.
Ella siempre decía que debemos ayudar a las personas mayores que no pueden andar bien o cruzar la calle ellos solitos.
En el cole, cuando a algún niño se le caían los colores, ella decía a los demás que había que ayudar a recogerlos.
Además, cuando la palomita Paz veía que el mar estaba sucio, y que había papeles, latas de refresco, bolsas o cualquier otra basura en el agua, ella lo recogía y lo llevaba a los contenedores de reciclaje. ¡La palomita Paz se enfadaba mucho cuando la gente no tiraba las cosas a la basura!
Si la palomita Paz veía a alguien pelearse, les decía que eso no estaba bien, que era mejor darse un beso, abrazarse y pedir perdón.
Les decía a los niños que no tirasen piedras a los demás, que era mejor jugar entre todos al escondite, al pilla-pilla, a subirse en los columpios, al veo-veo, al zapatilla por detrás...
La gente quería mucho a la paloma Paz, porque siempre ayudaba a las personas y hacía que el mundo fuera más bonito y todos estuvieran felices.

Por eso todos los años nos acordamos de la palomita blanca y celebramos el día de la Paz.

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